El despertar de Gregor Samsa
Una mañana, Gregor Samsa despierta convertido en un enorme insecto. Al principio, intenta convencerse de que solo es un sueño, pero pronto confirma que su transformación es real. Su cuerpo ahora tiene un caparazón duro, un vientre abombado y múltiples patas pequeñas que no puede controlar bien.
A pesar de su nueva forma física, la mente de Gregor sigue siendo humana. Se preocupa por llegar tarde al trabajo, pues es viajante de comercio y debe mantener económicamente a su familia. Su habitación permanece normal: sobre la mesa hay muestras de tela (pues es vendedor) y en la pared cuelga la imagen de una mujer con sombrero y boa de piel.
Intenta levantarse de la cama sin éxito. Su nuevo cuerpo no le responde correctamente y no logra ponerse en pie. Mientras tanto, su madre llama a la puerta preocupada por su retraso, y él responde con una voz irreconocible que está bien.
💡 ¡Dato interesante! Kafka nunca especifica qué tipo exacto de insecto es Gregor. Muchos lectores lo imaginan como una cucaracha, pero el texto solo menciona un "monstruoso insecto".
Gregor reflexiona sobre lo dura que es su vida como viajante: los viajes constantes, las malas comidas y las relaciones superficiales. Se da cuenta de que odia su trabajo, pero debe seguir para pagar las deudas de sus padres con su jefe. Si tuviera dinero suficiente, renunciaría inmediatamente.













































