La Asunción: Una fiesta especial de María
¿Sabías que hay tres fiestas súper importantes dedicadas a la Virgen María durante el año? La Asunción (15 de agosto) es una de ellas, junto con Santa María Madre de Dios (1 de enero) y la Inmaculada Concepción (8 de diciembre).
En la Asunción celebramos algo increíble: cuando María terminó su vida en la Tierra, fue elevada en cuerpo y alma al cielo. Esto lo declaró oficialmente el Papa Pío XII en 1950, pero los cristianos ya lo creían desde los primeros siglos.
El evangelio de ese día nos cuenta la visitación de María a Isabel y el famoso Magníficat (el canto de María). Lucas es el único evangelista que nos relata estos momentos tan especiales, y muchos expertos creen que él conocía estos detalles directamente de la misma Virgen María.
¿Sabías que...? El viaje de María desde Nazaret hasta donde vivía Isabel tomaba unos cuatro días caminando. ¡Era todo un sacrificio por amor a su prima!
El encuentro de María e Isabel
Imagínate la escena: María, una joven, viaja durante días para acompañar a su prima Isabel, una mujer mayor que estaba esperando a Juan el Bautista. Cuando María llega, Isabel reconoce inmediatamente que está frente a la Madre de Dios.
La emoción de Isabel es tan grande que hasta el bebé en su vientre salta de alegría. Entonces María prorrumpe en el Magníficat, donde predice que "todas las generaciones la llamarán bienaventurada" por las maravillas que Dios hizo en ella.
Este encuentro entre una joven y una mujer mayor nos enseña algo valioso: el pasado y el futuro se necesitan mutuamente. Los jóvenes tienen energía y ganas de cambiar el mundo, pero necesitan la sabiduría de los mayores.