El Espíritu Santo en nuestra vida
El Espíritu Santo es verdaderamente Dios, no una simple fuerza o energía. Como tercera persona de la Trinidad, vive dentro de cada creyente y nos da el poder para realizar la obra que Dios nos ha encomendado.
La iglesia nació en Pentecostés cuando Dios envió al Espíritu Santo. Jesús mismo lo prometió diciendo: "Cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes recibirán poder y serán mis testigos" (Hechos 1,8). Este poder nos permite llevar el mensaje de Jesús a todos los rincones del mundo.
El Espíritu Santo actúa de muchas formas en la iglesia. Nos ayuda a crecer en el amor, la paz y la alegría; nos da dones especiales para compartir las buenas nuevas; nos ayuda a entender las enseñanzas de Jesús; crea una nueva humanidad; y nos da fuerza invisible para superar los problemas.
💡 ¡Recuerda esto! El fruto del Espíritu Santo se nota en nuestra vida diaria: amor, paz, alegría, bondad, paciencia, mansedumbre y fidelidad. Cuando mostramos estas cualidades, estamos permitiendo que el Espíritu trabaje a través de nosotros.