Verificación Algebraica de Paridad
La forma más precisa de determinar si una función tiene paridad es mediante la verificación algebraica. Para comprobar si una función es par, debes sustituir x por -x y ver si obtienes la misma expresión original.
Por ejemplo, con la función f(x) = x² - 9, al sustituir -x obtenemos f−x = −x² - 9 = x² - 9 = f(x), lo que confirma que es una función par. Esto explica por qué su gráfica es simétrica respecto al eje Y.
Para verificar si una función es impar, debes comprobar si f−x = -f(x). Con la función g(x) = x³ + 2x, tenemos que f−x = −x³ + 2−x = -x³ - 2x, y también -f(x) = -x3+2x = -x³ - 2x. Como coinciden, g(x) es una función impar.
Algunas funciones, como h(x) = x + 3, no tienen paridad. Al sustituir, vemos que f−x = -x + 3, que no es igual ni a f(x) = x + 3 ni a -f(x) = -x - 3. Por tanto, esta función no es ni par ni impar.
🔢 Un truco útil: las funciones polinómicas que solo tienen potencias pares (como x², x⁴, etc.) suelen ser pares, mientras que las que solo tienen potencias impares (como x, x³, etc.) suelen ser impares.