La Misión Imposible de Perseo
El rey Polidectes tenía un plan malvado para deshacerse de Perseo: le encomendó la misión aparentemente imposible de traer la cabeza de Medusa. El rey esperaba que el joven héroe nunca regresara vivo de semejante empresa.
Afortunadamente, Perseo recibió ayuda divina de Atenea y Hermes. Los dioses le entregaron herramientas mágicas increíbles: un escudo brillante como espejo, una espada súper afilada, sandalias que le permitían volar, una bolsa mágica llamada kibisis y el casco de Hades que lo volvía completamente invisible.
Perseo viajó hasta la isla remota donde vivían las Gorgonas. Usando su escudo como espejo para evitar mirar directamente a Medusa, se acercó sigilosamente mientras ella dormía y la decapitó de un solo golpe. De la sangre derramada nacieron Pegaso, el caballo alado, y Crisaor, un gigante con espada dorada.
Dato curioso: Incluso después de muerta, la cabeza de Medusa mantenía su poder petrificador intacto.