La Ética Emocional de David Hume
Imaginate que estás a punto de mentirle a un amigo: ¿qué te detiene? Según David Hume, no es tu cerebro haciendo cálculos racionales, sino tus emociones las que realmente influyen en tu decisión. Este filósofo cambió completamente la forma de ver la moralidad al demostrar que nuestras pasiones y sentimientos son el motor principal de nuestras acciones éticas.
Para Hume, la moralidad no viene de reglas escritas en piedra, sino que surge de nuestra naturaleza humana y se desarrolla según el entorno social donde crecemos. Sus ideas se basan en cinco pilares fundamentales que explican cómo tomamos decisiones morales en nuestra vida diaria.
El principio del placer es la primera base de su teoría. Básicamente, asociamos lo que nos da placer con el bien, y lo que nos causa dolor con el mal. Aunque no es una regla absoluta, este principio nos ayuda a distinguir entre lo correcto e incorrecto, considerando también las consecuencias a largo plazo.
Las virtudes forman la segunda base y nacen de nuestra relación con la sociedad. Según Hume, desarrollamos virtudes porque nos conectamos emocionalmente con otros y queremos generar bienestar colectivo, ya que esto nos produce satisfacción personal.
💡 Dato clave: Para Hume, la moralidad está más en tu corazón que en tu cabeza - tus emociones son tu brújula ética más confiable.