La Psicología Agustiniana
San Agustín desarrolló una psicología profundamente espiritual centrada en demostrar la substancialidad, espiritualidad e inmortalidad del alma humana. Su análisis parte de la experiencia directa de la conciencia.
Para él, el yo es una substancia que permanece idéntica a través de los cambios de la vida anímica. La memoria juega un papel crucial en mantener la identidad personal a lo largo del tiempo.
Su demostración de la espiritualidad del alma es ingeniosa: si el alma fuera material, tendría la misma certeza de su materialidad que tiene de su pensamiento. Como esto no ocurre, el alma debe ser inmaterial.
La prueba de la inmortalidad se basa en la relación del alma con la verdad eterna. Como el espíritu humano está unido inseparablemente a la verdad inmutable, debe ser también inmortal.
En el alma distingue tres potencias fundamentales: memoria, entendimiento y voluntad, que considera imagen de la Trinidad divina. La voluntad tiene primacía porque mueve todas las demás facultades.
Para reflexionar: Esta concepción del alma como imagen de Dios será fundamental en toda la antropología medieval posterior.