Personas Sui Iuris y Alieni Iuris
¿Alguna vez te has preguntado cómo se determinaba quién tenía derechos en la antigua Roma? La respuesta está en dos categorías fundamentales que definían tu lugar en la sociedad.
Los Sui iuris eran las personas con plena independencia jurídica. Podían poseer derechos por sí mismos, disponían libremente de sus bienes y contraían obligaciones sin necesidad de autorización. Eran jurídicamente independientes, lo que significa que solo sus propias circunstancias afectaban sus derechos.
Ser Sui iuris te daba tres poderes importantes: votar y ser elegido en asambleas, poseer propiedades, y formar familias con linaje. Era fácil reconocer a una persona Sui iuris porque poseía cosas y las manejaba libremente.
¡Dato curioso! Los Sui iuris estaban inicialmente ligados al patriciado, la nobleza romana descendiente de las primeras tribus.
Por el contrario, los Alieni iuris carecían tanto de capacidad jurídica como de capacidad de obrar. Estaban sometidos a la autoridad del pater familias, tutores o del marido. Se podía ser Alieni iuris por nacimiento, matrimonio, compraventa o voluntad propia (adopción).




























