Perfeccionando tu Animación
Acción secundaria son esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Si un personaje camina, quizás sus brazos se balancean o su ropa se mueve. Estos movimientos apoyan la acción principal sin robar protagonismo.
La sincronización es el alma de tu animación. Controlar el ritmo y el tiempo de cada movimiento añade emoción y hace que todo se sienta natural.
Exageración no significa exagerar todo, sino amplificar las características importantes para crear efectos cómicos o dramáticos que conecten con tu audiencia.
Dibujo sólido significa hacer que tus personajes se vean tridimensionales y con peso real, aunque estés trabajando en una pantalla plana.
Finalmente, el atractivo asegura que tus personajes y objetos sean visualmente agradables. No tienen que ser bonitos, pero sí interesantes de ver.
💡 Recuerda: Dominar estos principios te convertirá en un animador profesional. ¡La práctica constante es tu clave al éxito!