Prejuicios y discriminación
Los estereotipos son esas ideas generalizadas que tenemos sobre grupos de personas basadas en características que podemos ver o comportamientos que asociamos con ellos. Por ejemplo, pensar que "los jóvenes son irresponsables" o que "los ancianos no entienden tecnología".
Cuando a un estereotipo le agregamos una valoración negativa, se convierte en un prejuicio. Es como cuando decimos "los hombres no lloran" o "los estudiantes son vagos". Ya no solo estamos categorizando, sino juzgando de forma negativa.
La discriminación es el paso final y más peligroso: es cuando actuamos basados en nuestros prejuicios. Aquí es donde segregamos o excluimos a las personas, como pasaba con las políticas racistas en Estados Unidos o el abuso policial actual.
¡Ojo! La secuencia siempre es la misma: Estereotipo → Prejuicio → Discriminación. Reconocer este proceso te ayuda a frenarlo antes de que escale.