Compasión en Acción y Cómo Cuidarte
Cuando hablamos de justicia social, la compasión se convierte en tu superpoder. Te ayuda a luchar contra la discriminación y a crear espacios más inclusivos donde todos se sientan respetados, sin importar sus diferencias.
Pero cuidado: también necesitas autocuidado. No puedes ayudar a todo el mundo todo el tiempo sin cansarte. Es como cuando tu celular se queda sin batería: necesitas recargarte para seguir funcionando bien.
Algunos ejemplos geniales de compasión son el voluntariado, ayudar en tu comunidad, o simplemente ser el amigo que escucha cuando alguien lo necesita. La idea es extender esta compasión a todas las personas, no solo a quienes conoces.
¡Recuerda! Ser compasivo no significa ser débil. Al contrario, se necesita mucha valentía y fuerza para enfrentar el sufrimiento de otros y decidir ayudar.