Educando Nuestras Emociones y Valores
Para desarrollar la inteligencia social necesitamos educar dos aspectos: el nivel psicológico (nuestras emociones) y el nivel ético (nuestros deberes).
Hay tres sentimientos fundamentales que debemos desarrollar: la compasión (entender y sentir el dolor de otros), el respeto hacia las personas y la naturaleza, y la indignación ante la injusticia. Estos sentimientos nos ayudan a ser mejores compañeros y ciudadanos.
Pero los sentimientos pueden cambiar fácilmente. Por eso también necesitamos el concepto de deber. A veces tenemos que hacer lo correcto aunque no tengamos ganas, simplemente porque es nuestro deber.
La ética no es un conjunto aburrido de reglas. Es como un salvavidas que nos protege del caos y nos ayuda a resolver conflictos de la mejor manera posible. Cuando la ética falla, surge el horror en la sociedad.
¡Piénsalo! En la antigua Persia, cuando moría el rey, durante 5 días no había leyes. La gente podía matar y robar sin castigo. Esto les enseñaba lo importante que es vivir bajo la ley.