¿Qué es la depresión y por qué sucede?
¿Alguna vez has sentido que no tienes ganas de hacer nada de lo que antes te gustaba? La depresión clínica es una enfermedad seria que afecta tanto tu cuerpo como tu mente. No es solo estar triste, sino que cambia la forma en que piensas, sientes y actúas en tu vida diaria.
Tu cerebro funciona con químicos especiales llamados neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, que son como los encargados de tu felicidad. Cuando algo muy difícil o doloroso pasa en tu vida, estos químicos pueden desequilibrarse y provocar depresión.
La depresión puede hacer que quieras alejarte de tu familia, amigos, escuela y actividades que antes disfrutabas. También puede causar problemas para dormir, cambios en el apetito y mucha ansiedad.
¡Recuerda! La depresión es una enfermedad médica real, no es culpa de la persona que la tiene ni significa que sea débil.
Los síntomas que debes conocer
Reconocer los síntomas de la depresión es súper importante para poder buscar ayuda. En el estado de ánimo, una persona puede perder interés en todo, sentir tristeza constante, ansiedad, culpa o desesperanza. Es como si todo perdiera su color y sabor.
En el comportamiento, puedes notar que alguien se aísla de otros, está muy irritable, llora mucho o se agita fácilmente. Los problemas de sueño también son muy comunes: no poder dormir, dormir demasiado o despertarse muy temprano.
Los síntomas físicos incluyen cansancio extremo, cambios drásticos en el apetito y el peso. A nivel mental, la persona puede tener dificultades para concentrarse, hacer todo muy lento o incluso tener pensamientos de hacerse daño.
¡Importante! Si tú o alguien que conoces tiene pensamientos de suicidio, busca ayuda inmediatamente de un adulto de confianza o profesional.
Factores que aumentan el riesgo
Aunque la depresión puede afectar a cualquier persona, hay ciertos factores que pueden hacer que alguien tenga más riesgo de desarrollarla. Los rasgos de personalidad como tener muy baja autoestima, ser demasiado autocrítico o muy pesimista pueden influir.
Las situaciones traumáticas son un factor muy importante: maltrato físico, abuso sexual, muerte de un ser querido, problemas familiares graves o dificultades económicas pueden desencadenar depresión. También importa la historia familiar, ya que tener parientes con depresión, alcoholismo o trastorno bipolar aumenta el riesgo.
Otros factores incluyen tener otros trastornos mentales como ansiedad, usar alcohol o drogas, tener enfermedades graves como cáncer o problemas del corazón, y hasta ciertos medicamentos pueden influir. Ser parte de la comunidad LGBTI+ en ambientes que no dan apoyo también puede ser un factor de riesgo.
¡Dato clave! Conocer estos factores no significa que automáticamente vas a tener depresión, pero sí te ayuda a estar más atento y buscar apoyo cuando lo necesites.