Los orígenes de una revolución
Francia a finales del siglo XVIII era como una olla de presión a punto de explotar. La sociedad estaba dividida en tres grupos: la nobleza y el clero (que no pagaban impuestos) y el Tercer Estado, que incluía desde burgueses hasta campesinos y representaba el 98% de la población.
El problema era que solo el Tercer Estado pagaba impuestos, mientras que los nobles y religiosos vivían en lujo. La crisis financiera del gobierno francés empeoró todo: décadas de malas decisiones económicas y guerras costosas dejaron al país en bancarrota.
💡 Dato clave: Los filósofos de la Ilustración como Voltaire y Rousseau plantaron las semillas intelectuales de la revolución con sus ideas sobre libertad, igualdad y derechos naturales.

































